Lorenzo Oliv�n
Este mes publicamos dos poemas inéditos de Lorenzo Oliván (Castro Urdiales, Cantabria, 1968), autor de siete libros de poesía que trazan un proceso muy coherente y ambicioso en la indagación de los límites que le impiden a cada cosa de este mundo, por pequeña que sea, ser algo más, algo que siempre tiende al infinito y a la integración en una Unidad misteriosa.
Y si todos los seres materiales de este mundo, desde una gota de agua hasta el propio cuerpo, siempre remiten a algo mayor, por misterioso que resulte, tal aspiración de infinitud se percibe plenamente en el cuerpo del ser amado: cuerpo que es humano y,Replica Omega Watches por tanto, morada natural del espíritu, puente entre lo visible y lo invisible. De esta forma, sus poemas amorosos, como el primero que aquí nos ofrece, constituyen toda una visión del Cosmos, pues en el cuerpo amado todos los límites se desdibujan, todas las fronteras se rompen. Y, por si fuera poco, el yo del amante vence su soledad para reflejarse en ese cuerpo resplandeciente del ser amado que, con su mirada, todo lo hace suyo y lo convierte en maravilla.
Sus libros son: Único norte (1995), Visiones y revisiones (1995), Puntos de fuga (2001), que fue Premio Loewe en el año 2000; Libro de los elementos (2004), Vértices (2006) e Hilo de nadie (2008).
Cauce abierto
Cara a cara luchando
a ciegas con el día
que ardiente ocupa todo
el espacio en que estás
límites no he de hallarte
pues aquí no los tienes
Tú devoras los restos
últimos de la sombra
sin que la luz que emana
de tu piel te perfile
Lo negro casi es blanco
traslúcido es lo rojo
y hay un río de ausencias
que te lleva con él
Tu don en mi mirada
la vuelca en cauce abierto
y soy lo contemplado
Tu lejanía
íntima
El que te vela
Cómo en ti me recuerdo
olvidado de mí
Cómo crezco en origen
Cómo aprendo ignorancia
Yo me miro en tu espejo algunas noches
Y soy yo
sin el lastre de ser yo