Poesía Digital

Yolanda Pantin

La poesía de Yolanda Pantin (Caracas, 1954) ha consistido siempre en una aventura expresiva, en la búsqueda de un lenguaje que, despojado de toda sabiduría previa y de toda conquista anterior, se reinventa a cada momento para nombrar y conferir realidad a la experiencia de una vida y de un mundo en continua mutación. Lo mítico y lo cotidiano, lo sagrado y lo profano, se superponen a menudo en sus poemas, que emanan de su memoria personal y de su peculiar sensibilidad para advertir las sorpresas de cada día. Su lenguaje tiende a la mayor precisión e intensidad emotivas, lo cual la obliga a eliminar muchas palabras del discurso lógico y a ceñirse a las frases imprescindibles para decir lo que nunca será un texto definitivo ni autosuficiente.

Ha publicado los libros Casa o Lobo (1981), Correo del Corazón (1985), La Canción Fría (1989),  Poemas del Escritor (1989), El Cielo de París (1989), Los Bajos Sentimientos (1993), La Quietud (1998), El Hueso Pélvico (2002), Poemas Huérfanos (2002), La Épica del Padre (2002), País (2007). En 2004 Otero Ediciones, de Caracas, publicó su Poesía reunida, 1981-2002.

Para PoesíaDigital ha reservado este extenso poema inédito.


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Oso, lobo, tigre

                                                         A mis hijos



La vida de ustedes pasaría,
en amor y cuidados, sin nada
de lo que he escrito.
Fue lo primero que advertí
cuando no estaba consciente
todavía, ni podía pensar.

Lo primero que advirtieron
ustedes al acercarse
a la ventana
durmiendo todavía: el trazo

azul profundo
del río
cuando pasaba un barco
y una línea blanca
de humo
que alcanzamos mirar.

La escritura debería recoger
esa oscura transparencia. Yo se las
ofrezco a ustedes con la luz delgada
en un parque y las tantas ardillas
que atrevidas se acercaron
sobre sus miedos para mirarnos.

El ser completo donde no puedan
escaparse ni el aire, ni las calles
que recorrimos en aquella maraña,
ni los edificios ardiendo
en sus cúpulas, ni los muelles
que mecen los barcos,
ni el puente más antiguo
con su ruidoso tráfico
de trenes.


Darles lo que he recibido. ¿Será
que al fin la escritura
saldrá de la bolsa de Air France
donde traje las graciosas figuraciones
de oso, de lobo y de tigre
que pude haber perdido en el viaje?

La piel de las ardillas no se asemeja
a la piel de las ratas
odiosas en los albañales,
y la luz que se agosta en el parque
no es tristeza en la agilidad de los perros
orondos con sus dueños, ni aquel

edificio en la esquina
va a derrumbarse, ni los árboles
de un verde profundo
contra el cielo
cada vez más oscuro,
como el azul oscuro del río, van
a desaparecer. Best Replica Watches