Raúl Alonso (Córdoba, 1975) es uno de los jóvenes poetas españoles con una mayor variedad de registros y, a la vez, con una personalidad creadora más definidamente suya. La variedad se refleja no sólo en la métrica o en el tema específico de cada poema, sino en las diferentes formas de discurso (conversación, reflexión, descripción, narración, oración religiosa…) y de argumentos (desde las vivencias más cotidianas hasta la contemplación de lo más elemental y de las realidades trascendentes). Toda su poesía nace de una esencial soledad que impele al poeta a abrirse al mundo con una persistente ansiedad por conocerlo y amarlo, entendiendo ambas actividades como una única necesidad humana, pues sólo se conoce cuando se ama. Desde el amor a las pequeñas cosas de su entorno, el poeta se eleva ansiosamente hasta las cumbres del amor, que están en este mundo y lo sobrepasan, aunque en esa búsqueda puedan acontecer catástrofes. Allí (y aquí) se encuentra el Amado, como se revela en el último de estos poemas inéditos que hoy nos ofrece.
Hasta el momento, Rául Alonso ha publicado La plaga (2000), el Libro de las catástrofes (2002), I Premio de Poesía Joven Radio 3, replica omega y El amor de Bodhisattva (2004), XI Premio de Poesía Ciudad de Córdoba "Ricardo Molina". Tras un silencio poético de seis años, ha terminado un nuevo libro, del que nos ha enviado estos tres poemas.
Todo me desasiste
Todo me desasiste. Hay nubes. Llueve barro. La tierra cae del cielo con un suspiro blanco. El trueno se desliza como un escarabajo que va escalando piedras.
Se genera un atasco en la avenida triste que añora su ser páramo.
Una avioneta lenta sobrevuela mis labios.
El aviador la mira, desde el parque, nostálgico. "Yo era el aviador" piensa. Canta algún pájaro.
Se deshace este mundo asido por las manos del temporal eterno.
Lo reconstruye un claxon.
Todo me desasiste. Hay nubes. Llueve barro.
En la laguna
El viejo palpa el junco. Lo recorre con sus yemas augustas. Y lo arranca. Repite el ritual con otros pocos en la laguna donde están las garzas. Él las contempla. Su corazón tiene un poso amargo que no toca el agua. Pero le gusta ver sus vuelos rasos en la serena superficie lánguida. Con los tallos fabricará una cesta replicas de relojes breitlingy meterá entre paños su nostalgia para soltarla luego a la deriva.
Mir� el atardecer
En medio de un camino que la tarde alumbraba miré el atardecer. El Sol me iluminaba.
Fue como si se abrieran las flores de las ramas en un árbol sin hojas retoñando de almas.
Fue como si el torrente puro y fuerte del agua brotara en un desierto regándolo de almas.
Fue como si la bóveda celeste se llenara de un resplandor intenso encendido de almas.
El Sol me iluminaba.
Y creí en los cantos largos de mi nostalgia. Se elevaban gozosos por toda la galaxia.
Y ya no fueron míos, ni mía la mirada que me mostraba cómo todo resucitaba.
El Sol me iluminaba.
Mi alma se quedó sola como las playas cuando los melancólicos paseantes se marchan… y se queda la orilla con la espuma del agua y la sombra del vuelo de las gaviotas bajas.
El Sol me iluminaba.
Pero cuando se queda más solitaria el alma… con el Amado vive, con el Amado ama, con el Amado siente, con el Amado canta, con el Amado hace fecunda la palabra.
Los rayos parecían arroyos de esperanza abriéndose en los seres que apagaron su llama.
No era un mediodía, ni una mañana clara. Era una tarde fría, de invierno, sosegada.
Interesante los poemas, la variedad y lo especifico es importante como tambien la descripcion, nos lleva por la narrativa viendo sin lugar a duda que cuando llegamos a la oracion religiosa tenga religion o no, debe de existir una entrega total para poder escribir las lineas con argumento valido, creible y asi convencer al lector, pasos que se cumplen si estan basados en vivencias y fantasias bien logradas.
Bien por usted que escriba poesia con soledad, o le haya nacido con la llegada de ella, es interesante y valedera,los estados de ansiedad persistentes deben de cuidarse, la mezcla nos enriquece y las tragedias nos llena de reflexiones sobre los hechos transcurrido en el mundo, transformaciones que llevan a la tierra a dejar ver fenomenos extraños, por medio de poemas conocemos el mundo y la naturaleza cargada de amor, compromisos, aventuras, amor por las artes y el interes por el silencio y la soledad dentro de nosostros mismos.
Chinca Salas