
La poesía de Yolanda Pantin (Caracas, 1954) ha consistido siempre en una aventura expresiva, en la búsqueda de un lenguaje que, despojado de toda sabiduría previa y de toda conquista anterior, se reinventa a cada momento para nombrar y conferir realidad a la experiencia de una vida y de un mundo en continua mutación. Lo mítico y lo cotidiano, lo sagrado y lo profano, se superponen a menudo en sus poemas, que emanan de su memoria personal y de su peculiar sensibilidad para advertir las sorpresas de cada día. Su lenguaje tiende a la mayor precisión e intensidad emotivas, lo cual la obliga a eliminar muchas palabras del discurso lógico y a ceñirse a las frases imprescindibles para decir lo que nunca será un texto definitivo ni autosuficiente.Muy cierto, la consistencia del hilo de la aventura es una regla, nos lleva a conocer la inventiva e inspiracion del autor(a), en algunos casos al ver un poema despojado de sabiduria, es un pasaje sin logica, solo se ve la idea e inspiracion de un momento, la conquista previa o posterior, ambas nos enseñan, nos ilustran, eso es importante, nos permite ver las tendencias de las ramas del saber, el conocimiento de la literatura, de la misma vida, dar credito a la realidad con experiencia obtenida nos da un giro para ver a los individuos, el mundo animal, su comportamiento, sus costumbres asi como la misma flora que si se expresara...Seria un mundo maravilloso. El mundo mitico-magico es mas que cotidiano y nos lleva a conocer lo mas profundo del ser de los humanos, lo que existe y lo que no ha sucedido, lo que llevamos en un mundo sagrado por ser parte de nuestro mundo religioso, creencias o politico-familiar, comparaciones, lo profano nos lleva al pasado a conocer bien los acontecimientos, hechos y la religion por dentro, dentro del corazon de nosotros mismos, dentro de los individuos, de como ruge el corazon de un ser humano como su fuera un leon, las garras que saca el individuo para defenderse, transformandose en lobo para con argucia rastrear caminos, el tigre con su furia nos lleva mas alla de lo insolito y descubrir que somos capaces de sentir y de respetar lo que desconocemos, lo que rechazamos, lo que aun cuando le conocemos, someramente le llevamos en un espacio escondido bien sea por que no deseamos desvirtuar la ruta de los hechos pasado, alterarles seria profanar lo ya profanado. Chinca Salas